miércoles, 12 de noviembre de 2008

¿Es necesario el Asistencialismo?


Cuando hablamos de asistencialismo, muchas veces, como estudiantes de Trabajo Social, se nos viene a la mente la concepción de un período de la historia de dicha profesión en donde las llamadas “visitadoras” hacían obras de caridad para ayudar a los necesitados. Pero esta forma de ayudar a otros no solo es parte de nuestra historia, sino que es también parte del presente que como futuros trabajadores sociales tendremos que enfrentar.
Para comenzar, creo pertinente analizar una definición entregada, con respecto a este tema, por Ezequiel Ander Egg, en el Diccionario del Trabajo Social:

“Asistencialismo es una forma de asistencia o de ayuda al necesitado, caracterizada por dar respuestas inmediatas a situaciones carenciales, sin tener en cuenta las causas que las generan. Este tipo de asistencia lejos de eliminar los problemas que trata, contribuye a su mantenimiento y reproducción.
Históricamente fue una de las primeras formas organizadas de ayuda al necesitado. En ella subyace una concepción de la sociedad basada en la inexistencia de contradicciones y por ende considera los estados de carencia como disfunciones que hay que corregir y que son atribuibles al individuo y a sus circunstancias" *

El Trabajo Social, desde sus inicios ha intentado dar respuestas a los problemas que surgen en la sociedad. Aunque los conflictos que se generan actualmente bajo un sistema neoliberal son muy parecidos a los que se originaban hace 100 años atrás, el escenario se ha complejizado, agudizándose aquellos conflictos de antaño. Generalmente, las personas que deciden estudiar una carrera como esta, lo hacen con el anhelo de mejorar este medio en que vivimos, llegando muchas a acariciar el idealismo de lograr construir una sociedad en igualdad, en donde prime el bienestar común. Pero al avanzar en conocimientos, nos encontramos con un elemento que muchas veces lo clasificamos como una especie de “fantasma”, frente al cual no sabemos si huir incansablemente o solo aceptar que vive en medio de nosotros, y resignarnos. Este es el asistencialismo.

El asistencialismo, tal como lo señala el autor más arriba, deriva del paradigma epistemológico funcional. Esta concepción es muy criticada usualmente por el paradigma marxista (entre otros), ya que este último considera a la sociedad como el producto de las contradicciones de clase que se originan dentro de ella. Por lo tanto, rechaza definitivamente la labor asistencial, ya que este modo de intervenir a los más necesitados sería un “instrumento de dominación”. En palabras de Roberto Alayon: “Asistencialismo es una de las actividades sociales que históricamente han implementado las clases dominantes para paliar mínimamente la miseria que generan y para perpetuar el sistema de explotación” **. Es decir, al intervenir de este modo, la profesión se convertiría en una herramienta de dominación de masas, que solo pretende mantener aquel orden necesario para seguir creciendo económicamente y así, mantener una estructura de desigualdad. De esta manera, predican que el eje principal del trabajo social debe ser la concientización y el llamado hacia las personas de luchar por las reivindicaciones de la clase trabajadora, causando una revolución total, en donde se logre transformar la estructura de la sociedad.

Por otro lado, aquellos trabajadores sociales que en su momento llevan a cabo el tipo de práctica asistencialista, no lo hacen con el razonamiento que describíamos anteriormente. Es decir, teniendo como objetivo acrecentar las desigualdades, porque en ese caso, ya no podríamos hablar de que se realiza un trabajo social propiamente tal, ya que nuestra profesión, al igual que las demás contiene principios que son la base fundamental de su accionar, como por ejemplo la justicia social, dignidad, etc.

Por lo tanto, de estas dos posiciones, surgen dos preguntas que resultan fundamentales para llegar a una conclusión: ¿Es el asistencialismo un elemento que mantiene las desigualdades sociales, acrecentando la pobreza de los más necesitados?, ó ¿significa una solución a las carencias que presenta cierto volumen de la población, redistribuyendo la riqueza?

Para abarcar estos cuestionamientos, Noberto Alayon nos entrega un componente fundamental a nuestro análisis, y es el impacto que genera la ayuda asistencial en las personas que reciben cierto beneficio, porque a la mayoría de los necesitados no piensan en cambiar la estructura social para vivir en una sociedad más justa, sino que se preocupan de cómo satisfacer aquella carencia que atormenta a su familia. Y esto lo podemos observar en artículos, ponencias, etc. en donde al tratar el tema de asistencialismo, se mira solo desde la perspectiva del trabajador social y la forma de intervenir en la sociedad, pero no se toma en cuenta el punto de vista de los individuos afectados con este problema, pasando a llevar un principio fundamental del trabajo social como lo es la autonomía. Esta dice relación con respetar las decisiones de las personas a las cuales estamos ayudando, ya que ellos son sujetos creativos, capaces de decidir cómo quieren ser ayudados. Nosotros solo les proporcionamos herramientas suficientes para guiar de la mejor manera su proceso.

Entonces, al intentar responder a las dos preguntas anteriores, podemos concluir que el asistencialismo no lo podemos considerar como aquel pasado oscuro que queremos borrar a como dé lugar, sino como un componente que en nuestra profesión que se vuelve indispensable, ya que no podemos ir con ideas a aquel que tiene hambre y necesita de un elemento tangible como lo es la comida, ya que de esta manera estaríamos siendo inconsecuentes con nuestros principios. Ni tampoco podemos ser profesionales carentes racionalidad y prestar solo ayuda asistencial a las personas, ya que de este modo no estaríamos contribuyendo al desarrollo integral de los individuos, limitando nuestro accionar a lo mero técnico, privando a las personas de su derecho a acceder a una mejor calidad de vida a través de sus propias acciones.

Por lo tanto, como futuros trabajadores sociales debemos aprender a conjugar estas áreas creativamente, tomando decisiones que conlleven a forjar un trabajo social que sea funcional a las necesidades de las personas y de la comunidad, actitudes que contribuyan a un bienestar social, basado en la igualdad, la dignidad, la autonomía y la justicia social, manteniéndonos firmes en nuestros principios, como sujetos ético- moral.





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* Ander Egg Ezequiel. “Diccionario del Trabajo Social”, Editorial Hvmanitas, Buenos Aires.
** Alayon Noberto, “Asistencia y asistencialismo: ¿erradicación de la pobreza o pobres controlados?”, Editorial Hvmanitas, Buenos Aires.

Bibliografía

Ander Egg Ezequiel, “Diccionario del Trabajo Social”, Editorial Hvmanitas, Buenos Aires.

Alayon Noberto, “Asistencia y asistencialismo: ¿erradicación de la pobreza o pobres controlados?”, Editorial Hvmanitas, Buenos Aires.

Documento electrónico

http://www.ts.ucr.ac.cr/binarios/accioncritica/ac-cr-004-04.pdf ; Revista acción critica, "El significado del trabajo social en el capitalismo y la reconceptualización".

martes, 11 de noviembre de 2008

¿Cómo hacemos sentir a las personas que nos rodean?

El 14 de Octubre de 1998, en un vuelo trasatlántico de la línea aérea British Airways tuvo lugar el siguiente suceso:A una dama la sentaron en el avión al lado de un hombre de raza negra.La mujer pidió a la azafata que la cambiara de sitio, porque no podía sentarse al lado de una persona tan desagradable. La azafata argumentó que el vuelo estaba muy lleno, pero que iría a revisar a primera clase a ver por si acaso podría encontrar algún lugar libre.
Todos los demás pasajeros observaron la escena con disgusto, no sólo por el hecho en si, sino por la posibilidad de que hubiera un sitio para la mujer en primera clase.La señora se sentía feliz y hasta triunfadora porque la iban a quitar de ese sitio y ya no estaría cerca de aquella persona.Minutos más tarde regresó la azafata y le informó a la señora :"Discúlpeme señora, efectivamente todo el vuelo esta lleno ... pero afortunadamente encontré un lugar vacío en primera clase".Sin embargo, para poder hacer este tipo de cambios le tuve que pedir autorización al capitán.Él me indico que no se podía obligar a nadie a viajar al lado de una persona tan desagradable.
"La señora con cara de triunfo, intentó salir de su asiento, pero la azafata en ese momento se voltea y le dice al hombre de raza negra:"¿Señor, sería usted tan amable de acompañarme a su nuevo asiento?"Todos los pasajeros del avión se pararon y ovacionaron la acción de la azafata.Ese año, la azafata y el capitán fueron premiados y gracias a esa actitud, la empresa British Airways se dio cuenta que no le había dado demasiada importancia a la capacitación de su personal en el área de atención al cliente, la empresa hizo cambios de inmediato; desde ese momento en todas las oficinas de British Airways se lee el siguiente mensaje:

"Las personas pueden olvidar lo que les dijiste,
las personas pueden olvidar lo que les hiciste,
pero nunca olvidarán cómo los hiciste sentir".