La crisis medioambiental es un problema severo que está afectando a nivel mundial a la sociedad del siglo XXI. Mediante este análisis se pretende profundizar en las causas estructurales de dicho problema, con el fin de relacionarlo con el rol que debiera cumplir el Trabajo Social en esta materia.
El desgaste de los recursos naturales, el calentamiento global, la deforestación, contaminación de los mares, derretimiento de los polos, etc. son solo algunas de las consecuencias del mal cuidado que el hombre le ha dado al planeta durante estas últimas décadas. Y es que la ambición y codicia, es decir, manifestaciones del individualismo, han llevado al hombre a descuidar algo que es de todos: el medioambiente. Porque el ser humano ha perdido su conexión con la naturaleza, y esto lo heredó de los valores que propina el capitalismo. Dicho sistema económico, desde su implantación en el mundo, se ha ocupado de sobreexplotar los recursos naturales que la naturaleza nos proporciona, sin considerar las funestas consecuencias que a largo plazo tendrían lugar en el planeta. Esto no quiere decir que no estaban consientes de estas cosas, sino simplemente que prefirieron hacer oídos sordos y vista gorda de estos elementos con el fin de conseguir sus objetivos abaratando lo más posible sus costos.
Esta es la visión con la que llegaron los españoles a América, en busca de aquel metal precioso que los haría ganar fama, honor y dinero, valores altamente apreciados por esa sociedad. Esta mentalidad los llevó a explotar estas tierras inexploradas, llegando a tal punto, de dejar en la pobreza extrema a los indígenas que habitaban en esta zona, además de diezmar con esto centenares de “indios” (como ellos les llamaron a los nativos) debido a los malos tratos, enfermedades que traían los peninsulares del viejo continente, y la forma de trabajo pesado que les impusieron como norma. Y no solo esto, sino que sometieron la cultura de nuestros pueblos a la occidental, reprimiendo cualquier conducta que negara esta última. Los amerindios tenían una conexión especial con la naturaleza, llegando ciertos pueblos a llamarla Madre tierra, atribuyendo una personalidad a quien le entregaba día a día el alimento y los recursos necesarios para sobrevivir. Cuidaban el entorno que les rodeaba, teniendo cautela, para no ofender a aquella que con tanta sabiduría guiaba sus designios.
Como consecuencia de la pérdida completa de este respeto y cuidado hacia la naturaleza, somos testigos participantes de los desastres que se están produciendo y se producirán a mediano plazo, los cuales tienen que ver con el abuso del hombre de lo que
Por ejemplo, el adelgazamiento de la capa de Ozono aquí en América del Sur, es un efecto de los gases que se emiten en forma de CO2 a la atmósfera. Estados Unidos, potencia mundial, es el país que mayor expulsa este tipo de gases, junto con otros que son altamente industrializados también y es uno de las naciones que no está dispuesta a firmar el protocolo de Kioto, el cual pretende fomentar la modificación de la legislación con respecto al medio ambiente, con el fin de reducir en estos países participantes las emisiones de este gas tan dañino para la humanidad. Esto se explica por un tema de poder, ya que EE.UU basa su economía en la industria, por lo tanto, si ante todo el mundo reconoce que reducirá su producción, estaría comprometiendo directamente su posición económica en el mundo, lo cual le llevaría a perder su primacía. Aunque este hecho está provocando un alto riesgo de cáncer a la piel en la población, ninguna autoridad se atreve a alzar la voz y exigir, por el bien de la humanidad, que dicho país se comprometa por esta causa tan noble.
El problema del medioambiente es un problema social que lo estamos viviendo en este momento. Aquí y ahora. Es por esta razón, que al Trabajo Social se le confiere un especial rol dentro de esta dinámica del siglo XXI, ya que este es uno de los nuevos escenarios en el que esta profesión debe tomar parte, debido a que su solución radica en fomentar la participación social, promoviendo el ambientalismo como valor dentro de nuestra cultura, generando así conciencia de la magnitud de este conflicto. El Trabajo Social debe ser partícipe de las políticas medioambientales que se están llevando a cabo, y también, de organizar a la comunidad, educando acerca de las consecuencias que pueden llegar a tener conductas que parecen tan inofensivas, como por ejemplo, el uso del aerosol, el cual daña directamente la capa de Ozono. La realización de talleres preventivos con el fin de organizar a un barrio, población, cuidad, etc. con el fin de promover el ambientalismo como un valor de nuestra sociedad nos llevaría, como comunidad consciente a exigir a nuestras autoridades a nivel mundial a que puedan legislar con respecto a este tema, para así lograr que aquellos que se están llenando los bolsillos con la salud del planeta sean “condenados” socialmente.
Esta es una tarea que no podemos dejar a la deriva, y se debe incluir en cualquier plan de estudio, ya que es de vital importancia estar preparados para enfrentar este escenario que cada vez más se torna más complejo y desesperanzador.
Bibliografía
Documentos Electrónicos
Publicación de
Notas de prensa de WWF España. Disponible en:
http://www.wwf.es/noticias/sala_de_prensa/?7440/En-2008-se-recrudece-la-crisis-ambiental
Visitado el día 31 de diciembre del 2008